Rescatados e Intervenidos

Algunas respuestas a las preguntas que se formulan hoy los ciudadanos, preocupados (con razón) ante lo que sucede.
1º) ¿Estamos ante un rescate? Por supuesto. El gobierno lo ha negado hasta el mismo momento en que lo estaba negociando (ej.el ministro Soria) y ahora aparenta que es una especie de regalo y un gran logro. Pero se trata de un gran fracaso colectivo. Durante años se han ocultado los agujeros en los balances de las Cajas por los malos préstamos inmobiliarios. Ahora salen a la luz, cuando el Estado no tiene recursos para hacerles frente. El peligro de hundimiento amenazaba a la zona del euro e incluso a Estados Unidos (hacía siglos que no éramos tan importantes). Ante la obcecación en negar la realidad del gobierno español, el FMI y el eurogrupo le han forzado a decir ya que va a pedir el rescate. Cuándo pides lo que necesitas y no puedes conseguir por otra vía, se puede llamar como se quiera, pero ES un rescate.
2º) ¿A quién se rescata, a la banca o al Estado? El dinero europeo irá a FRB, para que lo use en recapitalizar la banca. El FROB tiene la garantía del Estado, es un fondo del Estado. Si la banca no devuelve todo lo prestado (como es seguro) el Estado se hará cargo de la diferencia frente a los socios europeos. A través de los impuestos de los ciudadanos, claro.
3º) ¿Cuánto se ha pedido? Un máximo de 100 000 millones. La cifra del FMI era un mínimo. La cantidad exacta se fijará por los evaluadores externos, que nos han enviado porque no se fían ya de ninguna autoridad nacional. Esto equivale a unos 10 puntos del PIB español. Si se usa todo, la deuda pública acabaría el año en el 90% del PIB (el 80% previsto más estos 10 puntos).
4º) ¿A cambio de qué? De devolverlo, si puede la banca y si no el Estado. Con sus correspondientes intereses, que serán más bajos que los del mercado (se habla de un 3% frente al 6%). Y de cumplir las condiciones impuestas. De éstas, unas serán explicitas, a la banca (del estilo de reducir plantillas y sucursales, reducir dividendos…). Otras, implícitas a España (cumplir las reformas en marcha o las que se “sugieran” y reducir el déficit). El comunicado del eurogrupo lo dice claramente, aunque De Guindos lo omitió. Como el préstamo se dará por tramos, los tramos sucesivos sólo se desembolsarán si se cumplen las condiciones impuestas. La subida del IVA es segura, otras medidas (pensiones, salarios y empleo públicos…) altamente probables.
5º) ¿Qué efectos tendrá (además de los ya expuestos)?
Los positivos serán la posibilidad de recapitalizar las entidades con problemas y el obtener financiación en mejores condiciones que las del mercado. Los negativos: no es seguro que sea una solución definitiva. Las elecciones griegas podrían desencadenar un contagio hacia Italia. Como estos préstamos públicos europeos tienen prioridad para ser repagados sobre cualquier otro, los prestamistas privados pueden ser más reacios a prestar a España en el futuro. Las medidas de ajuste pueden agravar la recesión. En ese caso, más préstamos bancarios serán morosos, y las necesidades de capital aumentarían.
6º) ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Nos lo hemos buscado nosotros mismos como país. No era inevitable. Es el resultado de decisiones equivocadas desde el inicio de la crisis. Se negó que existiese. Se dijo que sólo era en el extranjero. Que nuestro sistema financiero era el mejor del mundo. Que no habría recortes. Se gastó en planes E y bajadas del IRPF. El PSOE es responsable, pero también PP: Bancaja, la CAM, Cajamadrid, la Comunidad Valenciana, el retrasar los presupuestos hasta después de las elecciones andaluzas, la mala gestión de Bankia. Los problemas tienen unas raíces políticas e institucionales que se quieren ignorar, para no asumir responsabilidades. El PSOE y el PP, con la inestimable ayuda de sus socios nacionalistas, han gobernado las Comunidades, los ayuntamientos, el país, las Cajas… Han nombrado a los responsables de los organismos supervisores… ¡Algo habrán tenido que ver en todo esto! ¿No?
Desde UPyD no hemos parado de denunciar lo que sucedía, de proponer alternativas que iban en la línea correcta y de avisar de lo que nos esperaba. Por desgracia, el tiempo nos ha dado la razón. Ahora, depende de los ciudadanos hacer posible la regeneración democrática.

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